La rinoplastia es la intervención quirúrgica que se realiza para corregir aspectos estéticos y funcionales de la nariz. Básicamente ser trata de corregir las estructuras óseas y cartilaginosas para remodelar la nariz y poder mejorar la armonía facial. Generalmente se realiza sobre el tabique, la punta, la anchura o la apertura de los orificios nasales. Se puede hacer con anestesia local o general según sea el área a tratar. La rinoplastia es una de las intervenciones más demandadas en cirugía plástica.

La cirugía de nariz tiene una componente estético pero también funcional.  Es decir, la rinoplastia resuelve principalmente problemas estéticos, como el hueso que sobresale en el dorso de la nariz, desviaciones o malformaciones congénitas o traumáticas, pero también problemas funcionales como puede ser la mejora de la respiración en pacientes que presentan este problema.

Actualmente se realizan dos tipos de cirugía:

Rinoplastia abierta: para acceder a los huesos y cartílagos se practica un corte en la zona media de la nariz.

Rinoplastia cerrada: para su realización se accede a la nariz a través de las fosas nasales.

Antes de empezar la operación, el paciente explica al especialista que es lo que quiere y espera de ésta. El especialista le formulará una serie de preguntas y le hará una exploración física, y varias pruebas así como  un análisis fotográfico, proponiendo al paciente un plan quirúrgico.

El paciente debe ir a la intervención habiendo ayunado las ocho horas anteriores a la misma. Además, tampoco puede tomar algunos medicamentos como analgésicos, antiinflamatorios o vitamina E, durante al menos las dos primeras semanas antes y después de la cirugía.

Como toda cirugía, la de nariz no está exenta de riesgos, aunque estos sean mínimos cuando la realiza un especialista con medios adecuados. Los riesgos más frecuentes de una rinoplastia son: sangrado, inflamación o reacción adversa a la anestesia. A parte de estos riesgos más comunes pueden existir otros menos frecuentes como: dificultades en la respiración por la nariz, entumecimiento de la zona, dolor, manchas, hinchazón, cicatrices o aspecto asimétrico de la nariz.

En este tipo de intervenciones el paciente puede ser dado dealta a las pocas horas, normalmente entre tres y seis horas después de la intervención. Durante los primeros días, hay que guardar reposo y tomar líquidos en abundancia. El postoperatorio no suele ser doloroso, más allá de las molestias de tener la nariz obstruida durante los primeros días. Una vez retirado el taponamiento, es necesario cuidar la higiene del interior de la nariz con suero fisiológico.

Es recomendable para reducir la probabilidad problemas de sangrado e hinchazón durante las primeras semanas tras la operación no sonarse la nariz y de tener que hacerlo, hacerlo de manera suave, no hacer ejercicios violentos, sobre todo correr, a la hora de cepillarse los dientes hacerlo con delicadeza para evitar movimientos bruscos en el labio superior, tener precaución a la hora de vestirse con aquellas prendas que se han de introducir por la cabeza y por último, tener una alimentación rica en fibra que evite el estreñimiento.